domingo, 27 de julio de 2014
PRIMAVERA
Iban hembradas sus caderas mecidas en retornos
En consonancias con los libres flujos adolescentes
Al compás de santos silbos, infidencias de mis deseos
Y un craso impudor de otros ojos en iguales arrestos
Pasó y fugaz talló al aire el signo sensual de su hechizo
En murmuraciones de desesperados galanteros
Abocados al discurso pasearino de sus gracias
Resueltas en huidas miradas y tuerzos de caderas
No han vuelto mis sentidos bajo el sol a visar lo mismo
Aun pasar de tantas tardes, tantas veces al lugar
He preguntado entre la gente de la calle y la plaza
Otros somos ya parroquianos místicos de un recuerdo
Con la añoranza sobre una dama, por si aun paseara
No vuelva ya. Revuele en mi memoria su primavera.
jueves, 24 de julio de 2014
QUIEBROS
Fue mandado el amor obediente al poblamiento de todos los confines
Brillaron los reflejos totales de unos versos hechos a trasluz de lo preciso
Cuantum inseparable del verbo convenido en zumos del parto y sus rayos
En unos abrazos truncos por ataques de fobias humanas y contiendas
Existenciales. Una extendida ausencia de plumones machos sobre el nido
Delinearon el frío en la oscuridad de noches cerradas a los navegantes
Asma y desvelos, suspiró silbos terribles contra el oído y alma de madre
Entonces la nave portadora de alivios consumía los pasos del peregrinaje
Sin puertas abiertas ni hora cierta para acallar los violines de sus bronquios
En números de costillas como cuerdas que vibran en tonos de impaciencia
Cuando desespera la tristeza despierta que nubla de lágrimas los cristales
Así, en las glándulas del vientre comprimido se retorcía la desesperación
Tormentas anegadas de inciertos me aplastaban bajo el yerro en cultivo
Descendieron de los cerros divinos los tabloides de los santos mandatos
Los dioses impulsaron las brisas de mis dichas y se hizo su presencia
Hecha prominencia en llamas de infancia y fantasías, adolescencias y fuegos
Ya mujer inserta en el denso de virtudes y privilegios ante el bien y el mal
Del bien y sus expansiones que extiendes desde lo firme del buen saber
Del mal y sus distancias imposibles de tocar tus sentidos y pensamientos
Ríos de confluencia eterna somos agua y cantidad del mismo trazo
Lago de corrientes circulares, hija de mi mismo piso y misma canción.
viernes, 11 de julio de 2014
GANANCIA
La piedra acosa sin piedad la razón de los sentidos
Enfilados bajo orden marcial de santos sacramentos
Va a juicio ya el pecado mayor de "malos pensamientos"
Por innoble, terrenal y humano dictarán sus castigos
De nido a vientre, soplo del alma, fuerza de los vientos,
Fluye el calor de la carne por las venas de las pasiones
Deslave de volcán, rojo hervidero de tentaciones
Vivas lo condenan a muerte en fulgores de tormentos
Final de ópera, hay triunfo sobre el heroico escenado
Replica su lecho desde su costal de hombre creado
Túnica y esencia cierta de preguntas y respuestas
Siguen caminos pensados por Dios en sus experiencias
Del tiempo justo cuando florece el árbol de las ciencias
Verdad del tiempo donde la vida gana las apuestas.
miércoles, 2 de julio de 2014
SU RISA, MI DICHA
Consta su recorrido en los signos cardinales de mi Cosmos
Estrellado de versos, estelas y fuegos de sí, mi misma verdad
Concedida de gracias y laureles, auroras, destellos y triunfos
Mundo en alumbramientos del pensamiento, juego y materia
Abren ríos y fuentes de marcas ancestrales, tatuajes de fuego
Metales servidos al rojo en sangre y aliento de generaciones
Inequívocos registros de papiros garantes del mismo Dios
Intenso manto color de reclamos, lucha, belleza y libertad
Reunidos bajo los palmares cantados por aves y reptiles
Bañados de flores y verdes en mares de bosques y lluvias
Silo de gracias y trazos, plasticidad conmovida en arte
De inmaculados cortes y filos de exactitud en los reflejos
Humana perfección del espíritu, acento y sabor de la vida
Reconstruida sobre el dolor, carretas y adoquines rotos
Yerto lecho de tragedia ida en humos a vuelta de primavera
Mi Laura reside en el calor, silbos y tinos de mis adentros
Prados de jardines llovidos de dichas en amuralladas rocas
Donde concilios de nuestra filia se yerguen en altares de fe
Al hilván de tiempos felices y encuentros a la puerta de Dios
Codos, fluidos y pensamientos, nidos del alma y mi razón
Todo mi cuerpo es portal del que partieron sus alas relucidas
Residencia y final de un destino conminado por los dioses
Para ser lo eterno de un mismo sol, misma lluvia, misma brisa
En temblor de imágenes puestas al sublime entraño patrio
Convenido desde el mismo Cielo con el Ángel anunciador
Del hijo sagrado, Salvador del Mundo, dueño universal
Así de mis cenizas y los vapores de mi alma mi niña es dueña
Ninfa unigénita de la pureza, concebida de titánida virgen
Poder concedido sobre los mares abiertos a mis mundos
Desde el valor libertario de su origen inconmovible y cierto
Entrañas libres a la transparencia, hondo nidal de diamante
Centrado en paradigmas de luces adimensionales, sin final
Taller de lucro, pulcro de veneración para astros y dioses
Arte terminado en la perfección de la paz a vista completa
Inflaman el fuego existencial y las razones de mis cantares
Ella está en el vértice de esta pirámide cierta y concluido
Cierre complacido en su existencia hasta mi lleno universo
Donde la expansión de mi dicha la complacen notas de su risa.
domingo, 15 de junio de 2014
GAVIOTA DE CIELOS ALTOS
Gaviota suelta al cielo para superar sierras y distancias
Regazo de imágenes y fantasías libres en mis pensamientos
De noches sin reglas ni reboses para recibir esta entrega
Sobrecogida en temblores de miedos a tu misma cercanía
Ardentío y brasas de suyas pasiones en reverbero de amor
Las hormonas vibran en armonía al tono de los ejecutantes
Al tiempo mismo de mis esperas desbordadas de ansiedades
Mientras tu equipaje viaja en alas de mil luces y destinos
De tundras a desiertos, museos y camposantos de guerras
Amazona donde vibra la vida, yo, guarda de tus voluntades
Valet de puertas y aposentos, alfombra limpia bajo tus pies
Monarca en ir y venir de colores de sur a norte sobre nubes
A tus idas y tus vueltas daremos calendario desde el amor
Bajo las noches encendidas del París hecho de romances
Vagaremos perdidos por callejuelas en carnavales de Brasil
Abriremos El Sol de los dioses y mitos de Atenas y Esparta
Con besos y versos hechos luz única de nuestro mejor siempre
Pasearemos en el mismo palpitar de costados y mismo calor
A voz y tiempo único en concilios de tardes, noches y soleados.
viernes, 30 de mayo de 2014
MAMÁ VILLA, SEGUNDA FUNDADORA
Ulalio de la Cruz fue aparcero analfabeto vecino de la "Sección San Antonio" quien se propuso darle escuela a su hija primogénita en las constumbres de las hermanas religiosas que educaban las hijas del dueño de la parcela cultivada bajo trato "a la par" con su propietario titulado Don Rafael, delegado residente de la Ciudad Capital a donde a la edad de nueve años, fue llevada Eduviges, un mes antes de la fecha asignada todos los años para iniciar las clases en las escuelas siguiendo trato acordado en conversación de buena voluntad con Doña Alsacia, la Señora de Don Rafael.
Llegó Ulalio acompañado de su hija a convivir entre familia junto a las cuatro hijas de sus patronos, la menor de ellas algo mayor que Eduviges, esta a quien ya la esperaban regocijadas aquellas por su llegada, así complacidas y complacientes, recibieron su nueva hermanita, tal como habían decidido presentarla y tratarla.
Fue iscrita en el colegio al que asistían las demás niñas. Pronto asumió el ritmo escolar y el de las costumbres regulares de la familia. Su padre estuvo siempre atento a los informes recibidos sobre su comportamiento escolar siempre adelantado y su formación urbana bastante sobresalida con relación al tiempo transcurrido desde su llegada y su fácil integración al nuevo estilo social que le ofrecía el urbanismo de la ciudad capital, apreciada y exaltada tanto por las monjas como por sus apreciados padrinos , Don Rafael y Doña Alsacia a cuyo hogar acudía Ulalio cada cierto tiempo a traerles víveres, cereales, tocino y pollos.
Ocho años de educación completaron el aprovechamiento escolar de la niña destacada en costura, cocina, bordados, lecciones de magisterio escolar, litugias y doctrina religiosas, reglas sociales, cantos, enfermería, dibujos, arreglos florales y jardinería, fueron parte de las lecciones especiales aprendidas entre las monjas.
De adolescente a su adultez iba madurando cuando los acontecimientos precipitados por la ocupación militar ejecutada por ejército de Estados Unidos sobre la República trastornó los cimientos políticos, sociales y económicos de la Ciudad y todo el país.
Se avizoraban inciertos acontecimientos propios de las conductas desordenadas que impostan sobre las muchachas y muchachos por soldados americanos cuando estos ocupan ciudades y villas de pueblos extranjeros, tal que tanto Don Rafael como Eulalio estuvieron conteste en que la prudente previsión aconsejaba que la Señorita Eduviges regresara a vivir a su poblado natal junto a sus padres, donde los acontecimientos de interés nacional solían impactar sólo semanas y meses después de ocurridos y la paz de la pobreza rural transcurría la vida sin los ruidos y sobresaltos que escandalizan la vida de ciudad.
En pocas semanas ya Eduvigis, familiarmente apodada "Villa", hizo fama su formación apreciada y sobresaliente, vestida de modo igualmente distinto, se resaltaba en todo, en su hablar era cuidadosa y corregida, las oraciones y cantos contenidos en su misal eran recitados y cantados completos en Español correcto y en Latín, dirigía todas las prácticas laicas de la liturgia habitual, así que pronto pasó a ser la pieza más importante en la asistencia al cura Miguel Hernándes, apreciado y respetado como un propio Mesías en toda la comarca municipal.
Antes del año, el recién nombrado alcalde, uno de los pocos hombres letrados hasta saber leer y escribir de corrido, Don Mundo de la Cruz, quien había sido enviado a alfabetizarse por sus padres donde unos familiares residentes en San Cristóbal, Capital Cabecera de la Provincia, le propuso matrimonio a la reluciente doncella de modales capitalinos, los hechos vinieron a favor del casamiento que no tardó en celebrarse.
Hubo de ser el ceremonial acontecido de mayor trascendencia, al tratarse de la mujer entonces más destacada por sus luces de inteligencia que la hacía ser respetada y casi venerada por todos desde los niños hasta los abuelos. La confianza acompañada de sus conocimientos certeros y su conducta aleccionada , devinieron pronto en sabidurías de todo género, incluida su mayor fama como partera y sanadora.
Cuando el cura se ausentaba, la Doña Villa sólo no celebraba los Sacramentos pero hasta les echaba agua en bautismo ceremonial a los niños moros cuando alguna emergencia circunstancial lo demandaba, como manda la liturgia cristiana católica, cual eran los casos de amenazas de muerte tras los ataques de colerín negro y no se contaba con la presencia misma del cura.
Había memorizado el santoral cristiano para asignar nombres a los recién nacidos, santiguaba mal de ojos, ericipela, jaqueca, furúnculos, preparaba botellas para la sifilis, mal de orines, colerín, corredera, tuberculosis, tosferina, el ahogo, sacaba niguas, limpiaba rámpanos, bubas, viruela, curaba el padrejón, sabía curarlo casi todo con oraciones acompañadas siempre de las ayudas medicinales aconsejadas por el mismo cura en nombre de Dios y las lecciones de enfermería aprendidas durante sus años de estudios y experiencias vividas juto a las monjas de la ciudad, yendo mucho más lejos, al incorporar toda suerte de conocimientos criollos tradicionales, como parte de sus habilidades genuinamente propias de su personalidad natural, aguda de pensamiento, observadora y ordenada, desde dejar morir los moribundos hasta espantar demonios, indicaba tisanas de eucalipto para la tos, masticar hojas de menta para los bahos de la boca, licor de raíz de anamú para los muermos, bayrrum para los dolores de cabeza y las caderas quebradas, flor de auyamas maceradas en cenizas para los grajos y la mazamorra, alquitira para el mal de estómago, maguey para la mejoranas, guanábana de perro y semillas de aguacates para los calores de las mujeres en edad, eucalipto para el catarro, ruda para la tristezas, cañafístola para purgantes, aceite de culebra para las coyunturas, leche de burras para los niños sietemesinos, ensalmos secretos sobre el padrejón, conchas de jicoteas para los males del pecho, soluciones de creosota para las mataduras de caballos, plumas quemadas para la peste de las gallinas, tres sales para las limpiezas intestinales, magnesia para dar a luz hijos más claros, remolacha para la anemia, zanahorias para la visión, repollos para el estómago, té de campana para dormir, baygua con cenizas para marear peces, tierra con azúcar para los perros envenenados, carne cruda de lechuza para el ahogo, sumos de tayotas blancas para la tos ferina, baños de orinas de niño en hojas de guanábana para las fiebres altas.
En la medida de la madurez del tiempo que transcurría en favor de las experiencias acumuladas en la muchacha, Villa fue creciendo su familia, Reyito, Ulalia, Elena, Minola, Francisca, .....pasaron a llamarla "mamá" como de suyo eran hijos de su vientre. Así de igual se fue extendiendo entre hijos, nietos, sobrinos y ahijados, que los eran la mitad de los jóvenes del pueblo, el nombre de Mamá Villa.
Nunca acumuló fortuna mayor porque hubo de balancear cuanto servía y cuanto recibía en nombre de La Virgen ya así su nombre se volvió mito que dura entre las oraciones y plegarias de centenares de descendientes como reguero de cruces de cementerio y luces que se multiplican por entre toda la geografía de pueblos aledaños y otros más lejanos, siempre atinados en la preservación de los cultos a la Virgen de Altagracia y las Novenas a San Antonio, instituídas por la propagación y extensión de su fe practicada.
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Llegó Ulalio acompañado de su hija a convivir entre familia junto a las cuatro hijas de sus patronos, la menor de ellas algo mayor que Eduviges, esta a quien ya la esperaban regocijadas aquellas por su llegada, así complacidas y complacientes, recibieron su nueva hermanita, tal como habían decidido presentarla y tratarla.
Fue iscrita en el colegio al que asistían las demás niñas. Pronto asumió el ritmo escolar y el de las costumbres regulares de la familia. Su padre estuvo siempre atento a los informes recibidos sobre su comportamiento escolar siempre adelantado y su formación urbana bastante sobresalida con relación al tiempo transcurrido desde su llegada y su fácil integración al nuevo estilo social que le ofrecía el urbanismo de la ciudad capital, apreciada y exaltada tanto por las monjas como por sus apreciados padrinos , Don Rafael y Doña Alsacia a cuyo hogar acudía Ulalio cada cierto tiempo a traerles víveres, cereales, tocino y pollos.
Ocho años de educación completaron el aprovechamiento escolar de la niña destacada en costura, cocina, bordados, lecciones de magisterio escolar, litugias y doctrina religiosas, reglas sociales, cantos, enfermería, dibujos, arreglos florales y jardinería, fueron parte de las lecciones especiales aprendidas entre las monjas.
De adolescente a su adultez iba madurando cuando los acontecimientos precipitados por la ocupación militar ejecutada por ejército de Estados Unidos sobre la República trastornó los cimientos políticos, sociales y económicos de la Ciudad y todo el país.
Se avizoraban inciertos acontecimientos propios de las conductas desordenadas que impostan sobre las muchachas y muchachos por soldados americanos cuando estos ocupan ciudades y villas de pueblos extranjeros, tal que tanto Don Rafael como Eulalio estuvieron conteste en que la prudente previsión aconsejaba que la Señorita Eduviges regresara a vivir a su poblado natal junto a sus padres, donde los acontecimientos de interés nacional solían impactar sólo semanas y meses después de ocurridos y la paz de la pobreza rural transcurría la vida sin los ruidos y sobresaltos que escandalizan la vida de ciudad.
En pocas semanas ya Eduvigis, familiarmente apodada "Villa", hizo fama su formación apreciada y sobresaliente, vestida de modo igualmente distinto, se resaltaba en todo, en su hablar era cuidadosa y corregida, las oraciones y cantos contenidos en su misal eran recitados y cantados completos en Español correcto y en Latín, dirigía todas las prácticas laicas de la liturgia habitual, así que pronto pasó a ser la pieza más importante en la asistencia al cura Miguel Hernándes, apreciado y respetado como un propio Mesías en toda la comarca municipal.
Antes del año, el recién nombrado alcalde, uno de los pocos hombres letrados hasta saber leer y escribir de corrido, Don Mundo de la Cruz, quien había sido enviado a alfabetizarse por sus padres donde unos familiares residentes en San Cristóbal, Capital Cabecera de la Provincia, le propuso matrimonio a la reluciente doncella de modales capitalinos, los hechos vinieron a favor del casamiento que no tardó en celebrarse.
Hubo de ser el ceremonial acontecido de mayor trascendencia, al tratarse de la mujer entonces más destacada por sus luces de inteligencia que la hacía ser respetada y casi venerada por todos desde los niños hasta los abuelos. La confianza acompañada de sus conocimientos certeros y su conducta aleccionada , devinieron pronto en sabidurías de todo género, incluida su mayor fama como partera y sanadora.
Cuando el cura se ausentaba, la Doña Villa sólo no celebraba los Sacramentos pero hasta les echaba agua en bautismo ceremonial a los niños moros cuando alguna emergencia circunstancial lo demandaba, como manda la liturgia cristiana católica, cual eran los casos de amenazas de muerte tras los ataques de colerín negro y no se contaba con la presencia misma del cura.
Había memorizado el santoral cristiano para asignar nombres a los recién nacidos, santiguaba mal de ojos, ericipela, jaqueca, furúnculos, preparaba botellas para la sifilis, mal de orines, colerín, corredera, tuberculosis, tosferina, el ahogo, sacaba niguas, limpiaba rámpanos, bubas, viruela, curaba el padrejón, sabía curarlo casi todo con oraciones acompañadas siempre de las ayudas medicinales aconsejadas por el mismo cura en nombre de Dios y las lecciones de enfermería aprendidas durante sus años de estudios y experiencias vividas juto a las monjas de la ciudad, yendo mucho más lejos, al incorporar toda suerte de conocimientos criollos tradicionales, como parte de sus habilidades genuinamente propias de su personalidad natural, aguda de pensamiento, observadora y ordenada, desde dejar morir los moribundos hasta espantar demonios, indicaba tisanas de eucalipto para la tos, masticar hojas de menta para los bahos de la boca, licor de raíz de anamú para los muermos, bayrrum para los dolores de cabeza y las caderas quebradas, flor de auyamas maceradas en cenizas para los grajos y la mazamorra, alquitira para el mal de estómago, maguey para la mejoranas, guanábana de perro y semillas de aguacates para los calores de las mujeres en edad, eucalipto para el catarro, ruda para la tristezas, cañafístola para purgantes, aceite de culebra para las coyunturas, leche de burras para los niños sietemesinos, ensalmos secretos sobre el padrejón, conchas de jicoteas para los males del pecho, soluciones de creosota para las mataduras de caballos, plumas quemadas para la peste de las gallinas, tres sales para las limpiezas intestinales, magnesia para dar a luz hijos más claros, remolacha para la anemia, zanahorias para la visión, repollos para el estómago, té de campana para dormir, baygua con cenizas para marear peces, tierra con azúcar para los perros envenenados, carne cruda de lechuza para el ahogo, sumos de tayotas blancas para la tos ferina, baños de orinas de niño en hojas de guanábana para las fiebres altas.
En la medida de la madurez del tiempo que transcurría en favor de las experiencias acumuladas en la muchacha, Villa fue creciendo su familia, Reyito, Ulalia, Elena, Minola, Francisca, .....pasaron a llamarla "mamá" como de suyo eran hijos de su vientre. Así de igual se fue extendiendo entre hijos, nietos, sobrinos y ahijados, que los eran la mitad de los jóvenes del pueblo, el nombre de Mamá Villa.
Nunca acumuló fortuna mayor porque hubo de balancear cuanto servía y cuanto recibía en nombre de La Virgen ya así su nombre se volvió mito que dura entre las oraciones y plegarias de centenares de descendientes como reguero de cruces de cementerio y luces que se multiplican por entre toda la geografía de pueblos aledaños y otros más lejanos, siempre atinados en la preservación de los cultos a la Virgen de Altagracia y las Novenas a San Antonio, instituídas por la propagación y extensión de su fe practicada.
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jueves, 8 de mayo de 2014
RUMBO DETERMINADO
Enhiesto ya el placer feraz de mis palabras llovidas en tus prados
Escurren en hiladas de venas y corrientes tras tus signos sensuales
Fontaneras de pasiones en tremolina, turbamulta de mis desvaríos
Traspasamos los límites del verbo hasta los tablados del escenario
Alfombrado tibio de rosales humedecidos a chorro de pasiones
Desde las viscosas ternuras de una adolescencia encurtida en vinos
Y plazos por contingencias de guerras y otros azares de los dioses
Concernidos en determinar nuestra dicha consagrada a ser felices
Desde los fundos anímicos del amor, luz de inicio, soplo y materia
Rondan en vigilia nuestra barca, sus brisas y su rumbo determinado
Contrarios a tormentas de otros tiempos, otros rumbos sin luceros
Navegamos hacia el destino afirmado de los claros inexplorados
Donde aun duermen vírgenes tesoros de tu piel, tus carnes y fluidos.
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