jueves, 8 de agosto de 2024

LOS ENTREVEROS MÁS DESAFIANTES

 

Alcanzar a descubrir los más complejos entreveros de la física, la cosmología, las teorías filosóficas, los procesos del desarrollo espiritual, etc...constituye un ingente desafío materialista pero verosímil, capaz de soportar cualquier especulación metodológicamente científica o proto-científica. Sin embargo, intentar descubrir, imaginar, insinuar o aun, especular en torno a las relaciones materiales que habrian originado, motivado o deducido la génesis de estas mismas leyes o principios, ni rogándole misericordias al mismo Dios Creador para que nos lo revele, alcanzaríamos a entender o descubrir la molécula esencial de las que parten los olores de ese secreto cósmico, las motivaciones de los Big Bang, sus finalidades programáticas, etc. Las profanas ambiciones de poetas, mercaderes, científicos y pastores ideológicos, conforman un club de enuentros sociales legendario, histórico, cuya vía antropogénica, los convoca permanentemente a celebraciones hermosas, sin embargo, nunca tan felices como para atreverse a procurar molestarse en meditar ni atreverse a cuestionar ni por asomo al Mismo Creador. Bueeeno. las leyes son leyes y el Rey es el Rey.  

martes, 6 de agosto de 2024

VERDADES CASI ABSOLUTAS

Martes, 6 de agosto de 2024
VERDADES CASI ABSOLUTAS

Dos aseveraciones teóricas suelen consumir el tiempo y los esfuerzos mentales de las reflexiones humanas mejor ajustadas a la manera de concebir las inquietantes respuestas que, ante los alcances propios de la organización material reconocida entre los humanos, resulta concebir, cuando menos a partir de los poderes de la lógica conceptual convencionalmente aceptada. Una de esas aseveraciones consigna, como valor intelectual, la idea de la existencia de una suprainteligencia activa, supramaterial, existente sin coordenadas naturales de origen ni tiempo. Inteligencia de ilimitadas consecuencias, fuera de valores finitos, en la que caben todos los conocimientos, por cuanto no es posible imaginar que haya lugar alguno para imprevistos ni cambios.

La segunda aseveración se basa en los conocimientos alcanzados por la inteligencia humana, cultivada en torno a un reconocido principio, aceptado y asumido universalmente, basado en la aparente condición natural de la ley causa-efecto, tras la que queda expresado que cada acción natural responde a un efecto equivalente consecuente con la acción, siendo, por tanto, la dinámica natural un efecto indetenible de una acción consecuentemente compatible, equivalente. 

A todo lo así referido, vale incorporar la inevitable memoria de los hechos, consecuencia histórica de estos, que al parecer de la mente humana, permanece como registro histórico innato, más allá de otros signos materiales sensibles. Cierto, ciertísimo es, que los teóricos de las ciencias físicas, convencidos con una pasión que bordea la entrega religiosa, asumen como irrefutables los postulados que hasta hoy se mantienen como verdades divinas: primero, el Principio de Incertidumbre de Heisenberg; segundo, el Principio de Exclusión de Pauli; y tercero, la Teoría del Condensado de Bose-Einstein. 

Estos son considerados, de alguna manera, como los Misterios Cristianos de la Transubstanciación, la Trinidad Divina y la Concepción del Hijo de Dios. (Valga consignar en un paréntesis que Einstein, siempre advertido y precavido, dudó él mismo de la propia Teoría Cuántica y de sus anunciados inciertos). Los absolutismos divinos, tan necesarios a los ánimos vitales como la materia a la existencia, constituyen el esencialismo imprescindible que impulsa los estímulos biológicos connaturales que mueven los inalcanzables límites de la eternidad infinita 

  

domingo, 4 de agosto de 2024

UTILIDAD DE VALORES.

 


Definir, explicar y justificar razonamientos relacionados con "lo bueno y lo malo", asumir las sublimidades del amor, la reproducción, la continuidad y la superación de la vida, y la meta de la eternización o divinización constituyen nuestras mejores legitimaciones. De ellas parten, como fase primigenia, todas nuestras aspiraciones sentenciadas, inclinadas hacia el existir, persistir y superarlo todo. Dominar en la guerra, vencer y significar la evolución biológica en la superación escenificada al amparo de la expresión de la competencia. 

Las luchas por los controles económicos, los territorios, las fuentes de alimentos y los recursos acumulables como medios transables representan la sumatoria de esfuerzos humanos mentales y musculares, que van convirtiéndose en expresiones monetarias. Es decir, la certificación convencional que, como medio físico, moral, militar o espiritual, atraviesa como eje de poder y de valor la casi generalidad de los poderes acumulados. Se trata del valor monetario —hoy, mejor que nunca— expresado mediante signos intangibles de representación convencional.

Esos valores, como expresión de acumulación de poder, pueden simbolizar las diferencias sociales, representadas a partir de estadios sociales que marcan las separaciones, tales como las distinciones sociales de nacimiento, geográficas, grupales, genéticas, de origen socioeconómico, sanitario, idiomático, neurológico, etc. Desprendidos de los eufemismos lexicales, lo cierto, ciertísimo es que las marcaciones genéticas suelen arrastrar consigo un denso cúmulo de distinciones o discriminaciones. Apropiadamente, desde los miradores de los balcones genéticos, tienden a instituir la segmentación o discriminación biológica y evolucionista, acontecida como discriminación decidida por la historia de la evolución.

Difícil, pesado y humanamente engorroso es aceptar, publicar y confesar que la impotencia biológica, y por extensión lógica, anatómica, neurológica e histórica, constituye una pesada verdad social que solo un cataclismo social-biológico-humano sería imaginable que pueda modificarse. Esta realidad tan material, tan natural, tan biológica, tan responsable de la configuración del evolucionismo material —que, según los sabios, es asiento lógico de la creación del evolucionismo espiritual—, de tal manera que se nos hace humillante, pero tan verosímil, asumir con rigor académico la inutilidad de los endiosamientos humanos.

Confieso que me siento complacido, biológica y socialmente completo (...me gustaría gastarme algunos días más tratando de comprender algunos enigmas como el de las incongruencias cuánticas, el azaroso azar y por qué los días se hacen tan cortos cuando uno más necesita tiempo...). Por mi parte, lo cierto, ciertísimo es que me encantan los versos finísimos, inteligentes e incaducos del poeta Jorge Manrique: Coplas por la muerte de su padre.( ...Coplas a la Muerte del Maestre Don Rodrígo Manrique)


sábado, 3 de agosto de 2024

SUSTENTOS ESCATOLÓGICOS Y TEOLÓGICOS DE CRISTIANISMO


El cristianismo, con pura propiedad, puede considerarse como una versión teológica sustentada en la convicción espiritual y emocional, que se asienta en la firme creencia de la existencia de un ser vivo, todopoderoso, infalible, sin origen ni final previsible. Las versiones teológicas y escatológicas, a partir de estas iniciales convicciones, cuyas versiones históricas forman parte de los orígenes más remotos de la civilización moderna —referida esta como historia cultural de la sociedad humana, registrada a partir de los hallazgos antropológicos y antropocéntricos— y hasta donde científicamente pueda ser escrutable, la historia biológica de su existencia social.

Sin la menor duda, si partiéramos de los más objetivos signos interpretables científicamente, materialmente debemos limitarnos a dar por sentado que las historias literarias, conservadas a partir de los registros de signos inteligentes pasibles de ser aprovechados con cierta actitud frente a la sistematización cientificista, responsablemente seria, debemos limitarnos a los hallazgos más objetivos. La historia documental, hasta donde ha sido posible recuperar registros reproducibles, se limita a los hallazgos correspondientes a las civilizaciones datadas en torno a asentamientos establecidos en los contornos del río Nilo. La historia escatológica del humanismo cultivado desde los momentos que signan esa historiología atraviesa la historia de toda África y toda Asia, incluidos el mazdeísmo persa, el hinduismo, el budismo, el confucianismo, el judaísmo, los paganismos, el islamismo y todos los diversismos extendidos como ramales de todas las categorías propias de estas extendidas convicciones teológicas, condescendientes con múltiples acepciones y reconstrucciones diseñadas con la inteligencia y las incertidumbres generadas sobre esa historia escatológica apresada en los desconocimientos tanto sobre nuestro destino como sobre nuestros propios orígenes.

Los distintos movimientos cristianos cuentan con una gran diversidad de concepciones, repartidas en unas cuatro vertientes principales. Variaciones relacionadas con esas distintas interpretaciones, aceptan unos y reniegan otros, versiones sobre la divinidad del hijo del mismo Creador, comprendido este misterio de fe como Trinidad de Dios que, según se nos enseña como doctrina sagrada, se trata de un misterio de inalcanzable explicación teológica. Mientras que en otras versiones del cristianismo, se consigna que el Dios Creador es único, padre verdadero, sin embargo, del Hijo engendrado en el vientre materno que concibió María, madre de Jesús el Galileo. Otras versiones, generalmente no cristianas, asumen la virtuosidad de Jesús de Galilea, pero como un hombre santo, correcto como Gran Profeta bendecido por el Padre Creador. Una diferencia considerada mayor entre las denominaciones cristianas más extendidas y radicales trata sobre la versión asumida por la aceptada "consagración" del pan y el vino, convertido en cuerpo y sangre de Cristo, durante el acto ceremonial más trascendente y respetado por muchas versiones cristianas.

Sin embargo, su creencia principal sobre la fe no descuida ni discute la atribución fundamental: Dios es el creador, padre todopoderoso con respecto a su obra creada, conducida y perfecta, sobre la que ejerce absoluta autoridad. Sobre esta, sin embargo, se cierne un constante trastorno contrapuesto, reconocido como "el mal", que simboliza la esencia de la imperfección y lo opuesto a la virtud del bien. Este concepto de "el mal", sobre el que se concentran las imperfecciones, la vida incorrecta, lo indeseado, lo feo, lo socialmente indebido. Dependiendo de las versiones interpretadas por las corrientes servidas por las inteligencias de la fe, unas denominaciones lo asimilan como un ser espiritual, vivo, vigente, actuante, dedicado como fin de sus actos a desestabilizar la Creación Divina. A partir de esta interpretación, se define el destino de quienes descuidan, desobedecen o contravienen al bien de la Creación Divina. Estos responsables de esas infracciones pueden perder la oportunidad de sobrevivir y pasar a disfrutar la felicidad o salvación ofrecida como premio divinal a quienes asumen la vida del pecado, del trastorno al bien. Según una de las ramas asumidas por muchas vertientes de la fe, el castigo por esa vida en falta, contraria a la Creación Divina, puede ser el Seol o pozo infernal, que puede serlo por toda la eternidad.

Entre las miles de versiones dispersas por todas las regiones sociales, geográficas y culturales de las civilizaciones vigentes, cristianizadas, lo cierto es que todas parecen inscribirse en las más inspiradas esperanzas por alcanzar ese perfeccionismo propio de las demandas biológicas de la evolución social humana, desde la que no logran sustraerse filósofos, guerreros, humanistas, luchadores deportivos, prospectos científicos, acumuladores de poderes financieros, etc. Ese afán reclamante de reconocimientos referidos a los perfeccionamientos evolutivos guarda una indisoluble relación con esa divinización que nos acercaría cada vez más al ofrecido encuentro con la felicidad eterna.

De modo trascendental, humanamente concebido el cosmos universal, lo cierto es que los afanes reclamados como hechos que conducirían hacia la perfección material, biológica y humana, como los hechos medidos como buenos y los considerados como malos, no pasan de ser circunstancias culturales, epocales, que ni siquiera alcanzan para ser útiles en todas las circunstancias en las que la biología y la evolución material lo precisaran de modo distinto. El destino escatológico, tanto de la vida humana, el de la vida de los animales, el de la materia en general, el de la existencia cosmológica, sigue escondido al conocimiento de la inteligencia humana. Filósofos, humanistas, científicos, pensadores y cosmólogos siguen y seguirán navegando por mucho tiempo a oscuras por los fondos de estos abismos del desconocimiento.

viernes, 2 de agosto de 2024

LA GUERRA ES LA GUERRA. LA PROPIEDAD PRIVADA ES LA GUERRA.

  

La Economía, la lucha por el control económico de los Estados, es el resultado efectivo de las luchas por los intereses del capital acumulado por las fuerzas de que detentan la propiedad de los bienes privados acumulados como poder real. Ese poder real asentado en la historia antropomorfa de la sociedad humana, acumulado como fuerza física, espiritual, emocional y espiritual (la conciencia espiritual es una manifestación biológica, una manifestación material). La sociedad es una manifestación de la materia. La materia, objetivamente hablando, hasta ahora, se mantiene negada a entregar por completo sus esencialidades más allá de la comprensión inteligente común. La materia domina así, los naturales intereses sociales humanos. Todas las luchas humanas obedecen, cumplen, sin ambigüedades, obedientemente a los intereses cultivados como afán por controlar esas aspiraciones por alcanzar esos reclamos de la evolución material que hasta donde llega la inteligencia humana, parece como flecha disparada en una única dirección. El Control material de la sociedad, es la guerra. La Guerra es La Guerra. Los intereses materiales ordenan y definen La Guerra. La Guerra por el control de los intereses materiales acumulados en Africa, Asia, América, la Atlántida, la Antártida son La Guerra. La Guerra es la Guerra. El control por la materialidad monetaria, es la Guerra. El control sobre la propiedad privada, es la guerra. Negar este hecho humano, exhuma un tufo a necedad. 

jueves, 1 de agosto de 2024

LA GUERRA ES LA GUERRA IV


Donald Trump, aun mantiene su posición mediante la que insiste en justificar la rebelión tras la que buscó desarrollar un golpe civil contra el ascenso del, entonces recién electo presidente de los Estados Unidos de América, Joe Biden. Aun mantiene Trump su acusación contra los procedimientos y formas que impidieron su procurada reelección presidencial, como gobernante de la Federación de Estados de Norteamérica. Reconozco que sería una osadía, una necedad, que insistamos en preguntar quien se atrevería a reclamarle a esa poderosa institución de reconocida solvencia militar, económica y política, que revise sus procedimientos y rinda ante el mundo, sus razones políticas, para desestimar los reclamos entredichos por medio país, con sus alegatos para desconocer su negativa a reconocer legitimidad a su presidente juramentado. Lo cierto, ciertísimo, es, que si se mantuviera, en terminos de derecho internacional, la práctica de asuzar los perros  contra los procesos políticos establecidos por la institucionalidad vigente en los distintos países del mundo, todas las semanas, estariamos levantando multitudes dedicadas a desconoer los procesos en cualquier país, mediante recursos mediáticos, sobre todo, hoy, cuando esos recursos cuentan con el poderío tecnológico del tremendismo propio del capitalismo poderoso e influyente. Si Venezuela entrega su autoridad a ese tremendismo tecnológico de las redes sociales, pronto será un hecho de desorden mundial insostenible, el desastre popular de irreversible gobierno desde las redes cibernéticas. 

LA GUERRA ES LA GUERRA...III

 

Una de las técnicas aplicadas cn los combates de boxeo, cuando se procura dejar fuera de combate al oponente sobre el que se percibe que algún golpe oportuno le ha hecho retroceder, consiste en repetirle, con ritmo multiplicado, el mismo golpe, sobre el mismo lugar y procurar tras el efecto, el paso final o remate aplicando todo el potencial previamente acululado, sin dar tiempo a respirar al toro que así se busca rematar, Esa sumatoria de  potencia desatada, concentrada, busca convertise en estoque final definido como remate. Es evidente que parece acercarsele ese final al caso Venezuela.  Si algún golpe que no se detectara en su momento pudo pasarse sin reparo arbitral, pronto será tarde ante la contundencia del remate. La suma de vectores acumulados en el mismo sentido y dirección, sobre el mismo punto, apuntan a dejar fuera de combate ese fómite suramericano. La Guerra es La Guerra. Los guerreros existen para hacer la guerra.