sábado, 19 de julio de 2025

LA HSTORIA


El analisis que termina en describir la historia como si fuera un cuento, tiene de divertido lo simpatico que resuta, pero carece de sustancia liberada si no aporta una solicion práctica, sabia, contundente. Es iportante, sin dudas, el aporte que se ofrece como historia, pero más real es ofrecer soluciones materiales que importen al sistema de soluciones como planteamiento del problema y su abordaje correctivo, efectivo. Espero que estos escritos bien sostenidos, bien fundados, terminen en soluciones planteadas materialmente, vetidas como fusión de aceradas vedades practicables. Por tanto, espero que los planteamientos descriptivos pasen a soluciones materiales auténticas. Esperamos.

viernes, 18 de julio de 2025

EL PLANETA TIERRA


El planeta Tierra tiende a convertirse en materia cada vez menos reactiva, más pasiva, más quieta, en la medida en que sus equilibrios químicos se hacen más patentes, más obvios, según las convenciones establecidas y, consecuentemente, calculadas. La fisicoquímica y las matemáticas pueden ayudar a elaborar respuestas creíbles, convincentes, materialmente elegantes, pero incapaces de explicar más allá de las teorías explicativas, donde abrevan los místicos y devotos creyentes que oran sinceramente, convencidos de sus verdades y teorías que —según pretendemos sentar— siguen sin explicación visible. Cada ser material, inorgánico u orgánico —que, según entendemos, igualmente interpreta la materia— es esta misma una sola. El planeta Tierra es tierra, barro, y en barro nos convertiremos.

MARTIZACIÓN

 
Aceptar que el destino de la Tierra podría ser similar al de otros planetas —Marte, por ejemplo— resulta francamente macabro. Nada de paraísos terrenales, arroyuelos frescos, ni muchachas por doquier. Sin embargo, objetivamente, fuera de las ofertas divinas, las probabilidades anuncian destinos finales muy parecidos a los de los demás planetas, o al menos de los llamados exoplanetas, que suelen referirse a mundos capaces de albergar, de algún modo, la vida animal tal como la acepta nuestra imaginación común.

Si asumimos como realidad el futuro previsible según la inteligencia humana estándar, nada augura un destino distinto de la "martización" o conversión del planeta en un yermo marciano. Quizá podamos encontrar alguna explicación más laxa, más cómoda y ajustada a nuestra imaginación poética colectiva —filosófica, metafísica o espiritual—, pero en términos geológicos, hasta donde alcanza el conocimiento actual, todo apunta en la dirección previamente expuesta. Independientemente de cuántas teorías místicas, filosóficas o científicas puedan concebirse —científicos, visionarios, teóricos, ángeles bíblicos, intenciones bienintencionadas, oraciones— podrán inquietarnos o no... pero la verdad, hasta donde se conoce hoy, apunta únicamente en ese sentido, hacia esa única dirección.

LA VERDAD Y LA REALIDAD


Separar la verdad de la realidad es una tendencia natural difícil de asimilar o explicar en la práctica de la posibilidad material. Es imposible variar la realidad cuando los hechos posibles no pueden ser cambiados. Sin embargo, la verdad es que los hechos, en física, no pueden ser modificados. Es decir, los hechos ocurren cumpliendo un principio termodinámico inequívoco y determinista.


Si usted cree en Dios, no tendrá dudas, pues es bien sabido que hemos sido formados bajo el convencimiento pleno de que Dios no comete errores ni necesita corregir ni cambiar nada, ya que todo está previsto desde el origen mismo.


Si, por el contrario, usted no es creyente y acepta la materia como inmodificable, es porque su razón de existir cumple la ley natural según la cual un hecho precede a otro, como efecto equivalente en medida al hecho que lo causa.


El determinismo parece absurdo, feo, instintivamente impracticable. Pero aritméticamente, resulta escandaloso.


jueves, 17 de julio de 2025

FISICA Y META-FÍSICA

 

En honor a la verdad, monda y lironda, la metafísica —o seudo-física, según quién la juzgue— se aplica a los fenómenos que no complacen convincentemente la percepción de los sentidos humanos naturales. A lo que solemos llamar “metafísico” o “fenómenos metafísicos” ha dado origen a esa disciplina que, en términos epistemológicos muy distinguidos, suele adoptar innumerables apelativos. Todos ellos, sin embargo, coinciden en un concepto básico: no se comprenden desde el punto de vista de los sentidos humanos.


La metafísica acoge prácticas como la ouija, la adivinación, la santería, la astrología, la quiromancia, entre otras. Esta sensibilidad ha alcanzado incluso a hombres de ciencia —recuérdese el caso de Wolfgang Pauli y Carl Jung—, así como a los rosacruces y masones. Miles de vagabundos, incluso del propio papado vaticano, han revelado conductas charlatanas, aunque otros han asumido con solemnidad sus inciertos.


Si bien es cierto que la ciencia obedece a una corriente materialista que rinde culto a una línea de acción determinista, esta ha sido adoptada por el ser humano como convicción ética, razonable y obediente, que rige en gran medida el pensamiento moderno. La metafísica, en cambio, permanece rezagada como un caso raro, penetrando únicamente como duda. No obstante, la absolutez de la verdad —física o metafísica— como los colores de la naturaleza, no es desechable.


Las verdades religiosas caben dentro de métodos no explorados, tan abundantes como potencialmente infinitos. Los religiosos del método científico podrían, igualmente, estar descubriendo que la química y la materia tienen otras formas.

EL DETERMINISMO


 Separar la verdad de la realidad es una tendencia natural que ha sido dificil asimlar o explicar en la practica de la posibilidad material. Es imposible variar la realidad cuando los hechos posibles no pueden ser cambiados. Pero, la verdad es que los hechos, en fisica, no puden ser modificados. Es decir, los hechos ocurren cumpliendo un hecho termodinámico inequívoco, determnista. Si Ud. cree en Dios no tinene dudas, pues es bien sabido que hemos sido formados bajo el convencimiento pleno de que Dios no comete errores ni necesita corregir ni cambiar nada, puesto que todo está previsto desde el origen mismo. Si, por el contrario, es Ud. no creyente y acpta la materia como inmodificable porque su razón de existir cumple la ley natural de que un hecho precede un hecho en efecto, de medida equivalente al mismo efecto. El determinismo luce absurdo, feo, instintivamente impracticable. Pero arirmeticamente escandaloso.