lunes, 26 de agosto de 2024

LA GUERRA ES LA GUERRA, VII

 


LA GUERRA ES LA GUERRA

La competencia entre las potentes aglomeraciones humanas que se constituyen en sociedades aniquiladoras, impulsadas por esa inspiración evolucionista que compulsa la imparable sobrevivencia biológica, no detendrá la necesidad de destruir las capacidades de sus competidores. Esta estrategia se desarrolla con la finalidad de cubrir espacios vitales, de sobrevivencia y superación, en ruta al reconocimiento de las rutas pro-divinización de su poder, de su perfeccionismo imaginado, biológico, insuperable pero superador de todas las divinidades, como lo demanda la evolución diseñada por los cánones materiales de la naturaleza biológica, obsesiva, divinal, de la evolución.

Destruir la sobrevivencia del otro, cerrarles sus aires al otro, sus espacios, en fin, desaparecerlo, es la meta de La Guerra. La Guerra es la Guerra. Superar a los dioses, ser el único dios, es la compulsión material de La Guerra. Destruir todos los espacios, los entornos, las oportunidades, es una necesidad natural, propia de la competencia guerrera, dictada por las leyes de La Evolución, de la divinización. No existe teoría conocida, entre los hombres, retenida por la inteligencia humana, que no contraiga la materia al resumen de la desaparición biológica, al menos como la reconocemos hasta hoy.

La Guerra es La Guerra y su vector terrenal parece obedecer a esa flecha de un tiempo único. El evolucionismo biológico parece reclamar la necesidad de hacer la guerra. Los humanos necesitan hacer la guerra. Quizás la evolución traiga trazados los caminos de La Guerra.

viernes, 23 de agosto de 2024

LA GUERRA ES LA GUERRA: UNA DEMANDA NEURO-BIOLÓGICA

 
La demanda biológica, concebida en su régimen evolutivo por la neurointeligencia del sistema neural del animal humano, continúa infaliblemente, correspondiente a esa inclinación que lo conduce siguiendo un curso hacia la superación de necesidades mediante ideales la superación divina, infinita, sin límites. "La Guerra" es uno más de los juegos biológicos orientados hacia la búsqueda competitiva, asumida como prueba y error, en las prácticas competitivas seguidas por la evolución. Es uno más de esos recursos aplicados por la anatomía humana, desde su sistema neuronal, electrónico-digital, dirigidos al encuentro del máximo sentido de estabilidad material, quizás relacionado con la aspiración de alcanzar la llamada tranquilidad de la felicidad.

Como alpinistas o montañistas, exploradores por  naturaleza, cazadores de esa felicidad espiritual, "La Guerra" propicia una elevadísima descarga de estímulos emocionales, químicos biológicos, excitantes, complacientes, dopaminérgicos, propios de las respuestas ante los desafíos. Combina triunfos, instintos de lucha, satisfacciones neuroemocionales que aceleran los flujos sanguíneos, complacen las demandas cerebrales y la alimentación de oxígeno, además de otros compuestos bioquímicos que generan ese desafiante sentido de satisfacción máxima, propio de la tranquilizadora paz que el sistema neuronal asume como retroalimentación sanguínea que brinda la oxigenación ansiada. Así, "la guerra" llena de glorias los sistemas orgánicos que, finalmente, saturan las necesidades de expresión de triunfos. "La Guerra es La Guerra"

Los apremios y premios hacen de "La Guerra" una urgencia humana, social, complaciente, estimulante, premiada y enriquecedora, muchas veces tanto material como espiritualmente. Hoy día, el mercenarismo profesional, en realidad, solo es una extensión de los mismos efectos, premios y apremios requeridos desde los mismos tiempos de "la caverna". Las competencias deportivas, los debates intelectuales, los desafíos por las conquistas de oportunidades reproductivas, por marcar la expansión de los derechos a multiplicarse genéticamente, por eternizarse, por alcanzar y superar el salvamento divino, espiritual y material como perfección ilimitada, son la medida demandada. por "La Guerra"… La guerra es la Guerra.




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MONEDA DE VALOR INTERNACIONAL GARANTIZADA POR CONJUNTO DE BANCOS INTERNACIONALES


sábado, 17 de agosto de 2024

UN ERROR EN LA CREACIÓN ?

 El gen implicado en el impulso biológico que empuja consistente y permantente la necesidad de superación eterna e infinita, al ser diseñado, permitió el deslizamiento irrefrenable del parricidio, convertido en ley natural, para el género humano. La materia, cultivada en su forma de bioquimica evolutiva, incluidos por igual, desde moléculas pro-virales, enzimas y cualquier forma material implicada en cambios capaces de replicación, de no implicar esa inclinación hacia la permanencia, necesariamente desaparece. Por el contrario, su inclinada  replicación, implicará esa tendencia a continuar como proyecto eterno de y superación de sus mismas propiedades, de modo imparable, es decir una inclinación hacia el perfeccionismo o endiosamiento como tendencia natural. 

Esa trascendencia, que, del mismo modo, trae consigo esa disposición indetenible de cambios, viene a ser, sin embargo, uno más de esos misteriosos mandatos que "solo Dios" sabría si hasta su conocimiento le de dejará conocer a la imparable necesidad de la materia humana llegar a conocer. Nuestra civilización documentada, limitada hasta ahora a desarrollar instrumentos teóricos capaces de hacer especulaciones algorítimicas, aun no pude llegar mucho más atrás para ahondar en esos intríngulis del pasado. Naturalmente, eso solo significa que nos falta mucho por curiosear haci atrás y proyectar hacia adelante. 

Los caminos, sin embargo de la inteligencia para asegurar esos conocimiento necesarios, parecen ir por buenos senderos que nos acercan, al parecer, sin parar, hacia la complcencia de esos afanes pro-divinos. Tengo la impresión de que vamos bien, muy a pesar de los pesimistas que le atribuyen al mismísimo Dios, el haber cometido un despropósito funesto, al crear "El Mal", singnificado en un ser contrapuesto a la buena voluntad del desarrollo de un proyecto de felicidad eterna que al parecer del pesimismo cultivado por algunas mentes, ha podido se un error de la Creación, al haber permitido que se desarrollara el virus de "El Mal".

 

miércoles, 14 de agosto de 2024

LOS GALLOS-GALLINOS

Miércoles, 14 de agosto de 2024
LOS GALLOS-GALLINOS

Nosotros, los muchachos crecidos y desarrollados en mi pueblo, allegados muy cercanos a las piadosas costumbres culturales, conducidas desde los inicios ancestrales por allegados que se establecieron en terrenos baldíos, trajeron labradores contratados que se asentaron con parejas. Poco a poco, la original primera conductora de las normas culturales que fueron desarrollándose resultó ser una joven instruida en los ritos de veneración dedicados a la Virgen María. Se desarrolló ese asentamiento emocional, del cual da cuenta el primer profesor oficial nombrado en la comunidad por la Dirección de Instrucción Pública, Don Patricio Ramírez Frías. 

Esa vocación por el respeto piadoso a la caridad, entrega y consideración a otras personas, incluidos enfermos, desvalidos físicos, hambrientos, retraídos mentales, peregrinos, etc., fueron comúnmente tratados con bastante consideración, al mejor estilo de la formación cristiana predicada por la bien instruida joven fundadora de la comunidad, con el apoyo de sus familiares, quienes allí llegaban a fomentar el desarrollo económico de sus predios comunales. Esas han sido, en gran medida, las razones por las que hasta mi persona ha llegado parte de ese asentamiento rural, que hoy me permite tener tan presente esa apariencia que mostraban algunos gallos, cuya figura se caracterizaba por mostrar una vestimenta de plumas poco lustrosas, propias de la normalidad aparente en las gallinas.

 No cantaban, no perseguían a las gallinas para pisarlas como lo hacían los gallos comunes; peleaban, eso sí, con la misma agresividad de los demás gallos, pero era común que los gallos corrientes, al principio, intentaran pisarlos antes de darse por enterados de que el pleito iba en serio. Algunos, con mayor frecuencia de lo común, resultaban demasiado "corredores", de modo que en realidad, fueron menos procurados como gallos de pelea. Hoy, como no he seguido con demasiado entusiasmo esa carrera de gallero que tantos intensos recuerdos me llevaron a atesorar en mi mente, no sé cómo andan hoy esos asuntos. 

Estimo que siguen tal como lo dispuso y dispone Dios desde antes de Adán y Eva. Gallos-gallinos, creados por disposición del mismísimo Creador, nos merecen tanto respeto y consideración como mismo nos lo merecen los gallos de pelea, los criollos, los mestizos, los giros, los negros, los cocolos, los Kikiriquí, los cruzados con faisanes, etc. No entiendo mucho de los asuntos genéticos y los cruces naturales entre gallos-gallinos, qué tanto son gallinas ni qué tanto son gallos (de esos conocimientos tan refinados conoce mi hermano genetista, Prof. Tirso Ramírez M, pero no es tan farandulero en estas redes profanas, como su hermano). 

Por lo menos, eso sí, estoy seguro de que no anda maldiciendo ni echándole culpas a Dios por eso de haber creado la diversidad biológica, pues bien sé de cuánto se las trae en sus relaciones con ese Señor Creador.  

martes, 13 de agosto de 2024

MIS RESPETOS A MIS COLEGAS


Hace apenas algunos días, uno de nuestros respetables participantes sugirió con prudencia y cortesía la idea de que algunos comentarios pudieran ser aprovechados para tratar asuntos cuyos contenidos puedan acercarnos mejor a nuestros intereses locales, más que a nuestros medios comunes. Como buen criollo entrenado en el hablar rural, medio cibaeño, medio pororó, medio sureño, medio capitaleño y presumido hasta de universitario uasdiano, estimo que bien merecen haber sido rozadas, aun de soslayo, mis acostumbradas líneas mal ajustadas a esos estándares sugeridos. Me complace sobremanera tomar en cuenta la sugerencia, si, como pudiera ser, me hubiera alcanzado. No obstante, bien puedo apuntar que al tratar de seguir las instrucciones servidas en otras ocasiones como opiniones, igualmente preocupadas por los contenidos y sus ajustes ante los intereses comunes, lógicos del interés social que nos reúne, sigo tratando de evitar las controversias propias de las disparidades corrientes que suelen tocar las sensibilidades personales, que suelen sensibilizar algunos criterios impropios exhibidos por los portadores de esas conchas de galápagos viejos curtidos en las reyertas de colmados, charcos de ríos y pley de béisbol sin guantes ni caretas, a los que nos acostumbramos antes de llegar a “la capital”.

Cuido así mis ritos y tradiciones religiosas: mi Viernes de Dolores sin comer carnes, mi Jueves de Corpus, mi Miércoles de Cenizas, mi Domingo de Resurrección, mi Domingo de Ramos, mi Jueves Santo, mi Día de Reyes, mi 21 de enero, mi peregrinación a Bayaguana, a San Antonio (paraje de Yamasá), las fiestas de Peralvillo y me persigno cuando paso por la iglesia. Hago bautizar y confirmar a mis hijos. Respeto y visito las iglesias de todas las denominaciones cristianas. Respeto la paternidad patriótica de los Padres de la Patria. Respeto la humanidad de todos los seres humanos. Hago cuanto esté a mi alcance por reconocerme, racial y étnicamente, como mulato liberto.

Me complace reconocer en mi entorno humano hechos tan reales como propios de la naturaleza humana, como la esquizofrenia de Juan Pablo Duarte, su brillante inteligencia social, su rígida rectitud moral, la voluntad guerrerista y patriótica de Pedro Santana, las capacidades burocráticas e inteligentes de Joaquín Balaguer, José Francisco Peña Gómez, Juan Emilio Bosch, Tomás Bobadilla, Ulises Francisco Espaillat, Eugenio María de Hostos, Antonio Sánchez Valverde, Fernando Arturo de Meriño, Buenaventura Báez, la rectitud patriótica de Gregorio Luperón y Ulises Hereaux, las noblezas patrióticas de Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y María Trinidad Sánchez, Francisco Alberto Caamaño, Aurelio Tavárez Justo, Amauris Germán, Gregorio Urbano Gilbert.

Confieso que les temo a los conflictos internos que suelen desatarse entre mis colegas; no me agradan, no me convencen sus motivaciones expuestas, por lo general, según mi parecer, sin antagónicos motivos fundamentales, por lo general sin ninguna contradicción de clases ni más valor que alguna diferencia de tonos leves afectando las mismas rayas del vestido. No me cosquillean las ironías ni los deseos. Amo, respeto y venero a mis amigos y sus circunstancias, así como respeto sus altares.

LA GUERRA ES LA GUERRA VI

Cierto, ciertísimo es que la  Guerra dirigida contra la información, aunque tiene una historia ancestral, tan antigua como el desarrollo mismo de la inteligencia vital, material, evolutiva, las tácticas del engaño, la simulación, el camuflaje, la mentira, constituyen todos métodos naturales cultivados, afinados, que suelen ser exacerbados artificialmente. 

Constituyen hoy el núcleo central, esencial, de la guerra  moderna entre los Estados Formalizados, lo mismo que entre los arreglos de competiciones de cualquier otra índole, denominadas de cualquieras otras formas. La desinformación, como táctica de guerra, ha sido siempre parte principal de la lucha competitiva dictada por el evolucionsimo natural propio de la biología animal. 

La Guerra entre los mercados, asumida entre los Estados Nacionales conminan a batallar cada vez conmayor sabiduría inteligente, en función de estrategias comunicacionales más efectivas, es decir, más poderosas en función de dominar las capacidades desarrolladas para desubicar los conocimentos que puedieran serle útiles a los propósitos de su oponente guerrero. La guerra de la desinformación se expande siguiendo la lógica evolucionista que responde al desarrollo biológico de la inteligencia humana, anatómica personal como social, global, universal. 

Nuestro mundo particular, es decir, el que responde a la sociedad terrenal, parece complacida en la búsqueda constante y exitosa de ese desarrollo de la inteligencia que cada vez nos hace avanzar en el conocimiento de esas nuevas formas de competir cumpliendo ese mandamiento de nuestra biología conminada a evolucionar nuestra inteligencia colectiva, anatómica y social. Particularmente, nuestros núcleos sociales, nuestras costumbres locales, nuestras personas, nuestros signos culturales en general, nos conminan de modo regular a seguir esas formas sociales que nuestra antorpología nos traza como línea en la lucha por la superación de la rutas de competencia evolucionista. 

Las guerras deportivas, signos sofisticados, plastificados por la civilización, como formas del concurso competitivo de pruebas, de ensayo y error, que nos hace medire la sobresalencia física, lo mismo que los concursos culturales, artísticos, científicos, en fin, medidores y estimuladores de las que consideramos virtuoismos evolucionistas, no son diferentes, para nuestros sistemas neuronales, distintos a las competiciones guerreras que conducen las luchas competitivas sobre la información y la desinformación. La Guerra es la guerra, Uno más de los recursos a los que acude ese sistema biológico, evolucionista, que nos demanda desarrollarnos como dioses de superación infinita. 

La Guerra es biología, una demanda neuronal, una competencia social interpretada por las inteligencias filosóficas desde todos los tiempos reconocidos, en formas casi igualitarias. Lo mismo dicho e interpretado en sus distintas formas de expresión por Marx, Engel, Platón, Sócrates, Aristóteles,  Nietzsche, Spinoza y cualquier otro pensador que pueda ser constatado por nuestra historia documental, ha expresado y sabido lo mismo.