martes, 17 de septiembre de 2024

LANZA DEL AMOR

 

Refugio de mujer en ciernes, adolescente morada 

Enterados ya los brillos de tus resueltos labios enrojados

Afilada lanza para el amor, iluminada inflorescencia de Dios

Erótica substancia de la ideal continuidad del Universo

Brote de única belleza, ritual de transparencias sin máculas

Ni reclamos ni bordes incompletos, ruego de mis pensamientos

Santificados en mis oraciones, de noches y amaneceres 

 Escandalizaban los murmullos de mis represados silencios 

Medrados por las gracias sobresalidas de tus virtudes

Deslizaron las corrientes incontenibles del roto tazón

De mis declaraciones contra el muro de los miedos 

Queda la arrogada esperanza de mirarte clonada 

Contra los rubores exaltados de los caminantes

Pendencieros mercaderes, noveladores y comadres

Contra  nuestrss suertes azarosamente vulneradas

Sin más razón una contraria ironía de Los Cielos

Muy a pesar de mis tensos y acontecidos insomnios 

Leer desde tu vientre los sabores de tus ingenios 

La perfección divnal de tus humores y bellezas

De las ternuras de las profundas marcas de tu mirar

De tus palabras sin yerros ni sueltos tropiezos

Aguzada poesía, pinza maestra de cirujano mayor

Dios hecho mujer, para darle razones el mundo

Credo unico de la verdad inscrita con tus gracias de mujer  

En el alma irrenunciable de mis ansias y recuerdos.

Eres nácar de una perla concebida a los pies del amor.

Lanza del Amor, nombrada por la premeditación

De esta historia inconclusa que sigue abierta al futuro

Pinal imperecedero, de primavera inmarcesible

Apropiado paradigma de la más integral divinización

Ungida por las palmas y laureles sobre tus limpias sienes.





jueves, 12 de septiembre de 2024

LO BUENO Y LO MALO

 

Definir, explicar y justificar razonamientos relacionados con "lo bueno y lo malo", asumir las sublimidades del amor, la reproducción, la continuidad y la superación de la vida, y la meta de la eternización o divinización constituyen nuestras mejores legitimaciones. De ellas parten, como fase primigenia, todas nuestras aspiraciones sentenciadas, inclinadas hacia el existir, persistir y superarlo todo. Dominar en la guerra, vencer y significar la evolución biológica en la superación escenificada al amparo de la expresión de la competencia. Las luchas por los controles económicos, los territorios, las fuentes de alimentos y los recursos acumulables como medios transables representan la sumatoria de esfuerzos humanos mentales y musculares, que van convirtiéndose en expresiones monetarias. Es decir, la certificación convencional que, como medio físico, moral, militar o espiritual, atraviesa como eje de poder y de valor la casi generalidad de los poderes acumulados. Se trata del valor monetario —hoy, mejor que nunca— expresado mediante signos intangibles de representación convencional.

Esos valores, como expresión de acumulación de poder, pueden simbolizar las diferencias sociales, representadas a partir de estadios sociales que marcan las separaciones, tales como las distinciones sociales de nacimiento, geográficas, grupales, genéticas, de origen socioeconómico, sanitario, idiomático, neurológico, etc. Desprendidos de los eufemismos lexicales, lo cierto, ciertísimo es que las marcaciones genéticas suelen arrastrar consigo un denso cúmulo de distinciones o discriminaciones. Apropiadamente, desde los miradores de los balcones genéticos, tienden a instituir la segmentación o discriminación biológica y evolucionista, acontecida como discriminación decidida por la historia de la evolución.

Difícil, pesado y humanamente engorroso es aceptar, publicar y confesar que la impotencia biológica, y por extensión lógica, anatómica, neurológica e histórica, constituye una pesada verdad social que solo un cataclismo social-biológico-humano sería imaginable que pueda modificar. Esta realidad tan material, tan natural, tan biológica, tan responsable de la configuración del evolucionismo material —que, según los sabios, es asiento lógico de la creación del evolucionismo espiritual—, de tal manera que se nos hace humillante, pero tan verosímil, asumir con rigor académico la inutilidad de los endiosamientos humanos.

Confieso que me siento complacido, biológica y socialmente completo (...me gustaría gastarme algunos días más tratando de comprender algunos enigmas como el de las incongruencias cuánticas, el azaroso azar y por qué los días se hacen tan cortos cuando uno más necesita tiempo...). Por mi parte, lo cierto, ciertísimo es que me encantan los versos finísimos, inteligentes e incaducos del poeta Jorge Manrique: Coplas por la muerte de su padre  ( 

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Hace apenas algunos días, uno de nuestros participates respetables, sugirió con significada prudencia y cortesía, la idea de que algunos comentarios pudieran ser aprovechados para tratar asuntos cuyos contenidos puedan acercarnos mejor a nuestros asuntos localizados en los alrededores más proximos, menos a nuestros medios comunes. Como buen criollo entrenado en el hablar rural, medio cibaeño, medio pororó, medio sureño, medio capitaleño y presumido hasta de universitario uasdiano, estimo que bien merecen haber sido rozadas, aun de soslayo, mis acostumbradas líneas mal ajustadas a esos estándares sugeridos.

Me complace sobremanera, tomar en cuenta la sugerencia, si, como pudiera ser, me hubiera alcanzado. No obstante, bien puedo apuntar que al tratar de seguir las instrucciones servidas en otras ocasiones como opiniones, igualmente preocupas por los contenidos y sus ajustes ante los intereses comunes, lógicos del interes social que nos reune, sigo tratando de evitar las controversias propias de las disparidades corrientes que suelen tocar las sensibilidades personales que suelen sensibilizar algunos criterios impropios exhibidos por los portadores de esas conchas de galapagos viejos curtidos en las reyertas de colmados, charcos de rios y pley de beisbol sin guantes ni caretas, nos aconstumbramos antes de llegar a la "la capital".

Cuido así mis ritos y tradiciones religiosos, mi Viernes de Dolores, sin comer carnes, mi Jueves de Corpus, mi Miercoles de Cenizas, mi Domingo de Resurrección, mi Domingo de Ramos, mi Jueves Santo, mi Día de Reyes, mi 21 de Enero, mi peregrinación a Bayaguana, a San Antonio (paraje de Yamasá), las fiestas de Peralvillo y me persigno cuando paso por La Iglesia, hago bautizar y confirmar mis hijos. Respeto y visito las iglesias de todas las denominaciones cristianas. Respeto la paternidad patriótica de los Padres de la Patria. Respeto la humanidad de todos los seres humanos. Hago cuanto esté a mi alcance por reconocerme, racial y étinicamente como mulato liberto.

Me complace reconocer de mi entorno humano hechos tan reales como propios de naturaleza humana, como la ezquizofrenia Juan Pablo Duarte, su brillante inteligencia social, su rígida rectitud moral, la voluntad guerrerista y patriótica de Pedro Santana, las capacidades burocraticas e inteligentes de Joaquin Balaguer, José Francisco Peña Gómez, Juan Emilio Bosch, Tomás Bobadilla, Wlises Francisco Espaillat, Joaquín Balaguer, Eugenio María de Hostos, Antonio Sánchez Valverde, Fernando Arturo de Meriño, Buenaventura Báez, la rectitud patriótica de Gregorio Luperón y Ulises Hereaux, las noblezas patrióticas de Francisco del Rosario Sánchez, Matías Ramón Mella y María Trinidad Sánchez, Francisco Alberto Caamaño, Aurelio Tavárez Justo, Amauris Germán, Gregorio Urbano Gilbert.

Confieso que les temo a los conflictos internos que suelen desatarse entre mis colegas, no me agradan, no me convencen sus motivaciones expuestas, por lo general, según mi parecer, sin antagónicos motivos fundadamentales, por lo genera sin ninguna contradicción de clases ni vás valor que alguna diferencia de tonos leves afectando las msimas rayas del vestido. No me cosquillean las ironías ni los deseos. Amo, respeto y venero mis amigo y sus circunstancias así como respeto sus altares.

LA GUERRA ES LA GUERRA, UNA DEMANDA NEURO-BIOLÓGICA

 

viernes, 23 de agosto de 2024

LA GUERRA ES LA GUERRA: UNA DEMANDA NEURO-BIOLÓGICA

 

La demanda biológica, concebida en su régimen evolutivo por la neurointeligencia del sistema neural del animal humano, continúa infaliblemente, correspondiente a esa inclinación que lo conduce siguiendo un curso hacia la superación de necesidades mediante ideales la superación divina, infinita, sin límites. "La Guerra" es uno más de los juegos biológicos orientados hacia la búsqueda competitiva, asumida como prueba y error, en las prácticas competitivas seguidas por la evolución. Es uno más de esos recursos aplicados por la anatomía humana, desde su sistema neuronal, electrónico-digital, dirigidos al encuentro del máximo sentido de estabilidad material, quizás relacionado con la aspiración de alcanzar la llamada tranquilidad de la felicidad.

Como alpinistas o montañistas, exploradores por  naturaleza, cazadores de esa felicidad espiritual, "La Guerra" propicia una elevadísima descarga de estímulos emocionales, químicos biológicos, excitantes, complacientes, dopaminérgicos, propios de las respuestas ante los desafíos. Combina triunfos, instintos de lucha, satisfacciones neuroemocionales que aceleran los flujos sanguíneos, complacen las demandas cerebrales y la alimentación de oxígeno, además de otros compuestos bioquímicos que generan ese desafiante sentido de satisfacción máxima, propio de la tranquilizadora paz que el sistema neuronal asume como retroalimentación sanguínea que brinda la oxigenación ansiada. Así, "la guerra" llena de glorias los sistemas orgánicos que, finalmente, saturan las necesidades de expresión de triunfos. "La Guerra es La Guerra"

Los apremios y premios hacen de "La Guerra" una urgencia humana, social, complaciente, estimulante, premiada y enriquecedora, muchas veces tanto material como espiritualmente. Hoy día, el mercenarismo profesional, en realidad, solo es una extensión de los mismos efectos, premios y apremios requeridos desde los mismos tiempos de "la caverna". Las competencias deportivas, los debates intelectuales, los desafíos por las conquistas de oportunidades reproductivas, por marcar la expansión de los derechos a multiplicarse genéticamente, por eternizarse, por alcanzar y superar el salvamento divino, espiritual y material como perfección ilimitada, son la medida demandada. por "La Guerra"… La guerra es la Guerra

LA GUERRA ES LA GUERRA, UN JUEGO ENTRE MAYORES

La guerra es la guerra. Todos los conocimientos científicos, históricos y proyectivos, posibles de ser concebidos por los ejercicios mentales de la inteligencia humana, auxiliada hoy día por los recursos logísticos de los más avanzados desarrollos tecnológicos, se aplican sin más pretexto que el de la necesidad de vencer y superar las capacidades de anticipar los propósitos de otros seres, competidores entre sí, obedientes al imperativo evolucionista que rige los diferentes procedimientos para rendir cuentas al proceso evolutivo. Todos están compelidos a desarrollar sus esfuerzos más concentrados y decididos para alcanzar ese divinismo social, el perfeccionismo biológico, la idea de superación idealizada.

En estos momentos históricos, parece que nos encaminamos por rutas potencialmente explosivas. No obstante, en mi caso, entiendo que mis capacidades mentales no califican para trazar líneas, dar consejos inteligentes, pretender adivinaciones, ni acumular experiencias intelectuales que puedan ser materialmente atendibles para intentar trazar, interpretar o solucionar, y mucho menos para emitir juicios mínimamente respetables en torno a cómo desarrollar teorías dignas de atención o consideración sobre posibles conclusiones. Mi interés no va más allá de algunos relajamientos literarios, chuscos o sarcásticos, sin pretender desarrollar definiciones intelectuales, académicas o morales, por encima de tantos gurús que, en lo mejor de sus respectivas inteligencias, han dedicado todas sus vidas a calcular procesos de guerras psicológicas, económicas, emocionales, etc.

Es cierto, ciertísimo, que me gustan las juergas literarias, tanto en serio como en broma, pero no aspiro a merecer atención alguna ni se me ocurriría pretender decidir razones o conclusiones sobre asuntos propios de las profundizaciones geopolíticas, en las que se debaten temas tan "pesados" que ni siquiera uno mismo logra darse cuenta de qué lado transcurre su propia parcialidad. La guerra es la guerra. Un juego entre mayores.

LA LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN HA MUERTO

 

La lucha anticorrupción ha muerto

 La mataron vilmente

 El caso judicial Odebrecht 

Y sus actores directores 

El crimen fue escandaloso 

En presencia de todos 

No será sepultada 

En memoria tétrica Del país con el sistema judicial 

Más ineficiente e injusto del mundo 

Entristecidas, las demás naciones observan 

A los avergonzados ciudadanos dominicanos 

Quienes impotentes Se declaran en duelo insuperable.

martes, 10 de septiembre de 2024

LA GUERRA ES LA GUERRA...XII


 La Guerra es la guerra. Normas morales, escrúpulos biológicos, conmociones sentimentales, pruritos sexuales, tristezas nostálgicas, melancólías poéticas, inspiraciones juveniles, sueños familiares, ascos gastronómicos emeticos, fobias y alergénicas, discriminaciones y cursilerías raciales, etc...resultan pospuestas, aplazadas y muchas veces enderezadas ante los densos, ardientes y machacados rigores de La Guerra y sus desafíos puestos al frente de las necesidades de luchar por la supervivencia, la materialidad inescrupulosa del desfío biológico de redefinir la moral cultivada o culturizada en nuestras emociones mentalizadas desde antes de abandonar el vientre materno. 

Insultar, denunciar, amenazar, asustar, ofender a cualquier costo, desequilibrar física y emocionalmente, es uno de los recursos materiales de los que se sirve la lucha guerrera desde la que se busca lograr la destrucción, sin piedad ni medida, del contrario beligerante. Desmoralizar el espíritu, desangrar la existencia biológica y moral a cualquier costo, sin medida, es lograr adornarse con las prendas del éxito. Matar y destruir es lograr el triunfo de la guerra La Guerra es la Guerra. 

Destruir un buque escuela repleto, con mil estudiantes, que se están formando para hacer la guerra, destruir iglesias, escuelas, seminarios, universidades repletas de adoloscentes que esperan formarse para hacer sus vidas civiles o militares, es la guerra. La guerra cabe en las casas, de las mujeres parturientas de Ucrania, Africa, Haití, Palestina, Yemén, Venezuela, etc....

La Guerra es la guerra..Cambiar todas las convenciones por coacciones mediáticas, religiosas, de nuevas ideas, etc., Eso es la guerra. La Guerra es la Guerra, un recurso bioestadístico, un marco histórico previsto entre los recursos de nuestro sistema de evolución natural. La Guerra es la guerra. La guerra, es la guerra, un pretexto evolucionista.