lunes, 31 de marzo de 2025

CONVENCIONES JURÍDICAS


Todos los sistemas jurisdiccionales, es decir, aquellos organizados para servir las decisiones de los poderes autorizados a determinar y regular la cultura convencional basada en acuerdos, contratos y tratados sociales, son fundamentales para la vida en sociedad. Estos sistemas, que conducen los regímenes de nuestra civilización histórica y contemporánea, se fundamentan en la obediencia a arreglos sociales vinculados a tradiciones y necesidades biológicas, establecidos en dispositivos legales.

Sin embargo, los modelos paradigmáticos, diseñados por la inteligencia de líderes poderosos y psicológicamente dominantes, a menudo ejercen una autoridad tan fuerte que logran distorsionar y violentar los principios morales que deberían guiar la organización social. Cuando un dirigente histórico, respaldado por seguidores políticos fieles, construye paradigmas basados en ideas, enseñanzas, oratorias y mensajes que se convierten en principios de vida, su influencia puede ser profunda.

No obstante, si este comportamiento programado y arraigado en los centros neurológicos, mentales y emocionales de sus seguidores es doblegado por las exigencias del capitalismo, que violan los fundamentos morales en favor de la acumulación de capital, no resulta sorprendente que figuras como Marine Le Pen caigan en sus propias redes. Estas redes, concebidas y soñadas con el objetivo de acumular poder, terminan ejerciendo un impacto negativo en la humanidad, promoviendo crímenes sociales.

El comportamiento de Marine Le Pen, como una guerrera competitiva y desafiante, dirigido a evadir el fisco francés, es apenas un reflejo de las conductas impulsadas por el afán de desarrollar armas para las luchas capitalistas. Este enfoque, que prioriza la acumulación de capital sobre otros valores, la llevó a cometer errores estratégicos. En términos del argot beisbolero dominicano, su distracción en un momento crítico, estando en tercera base sin outs y con las bases llenas, resultó fatal, dejando abierta la posibilidad de una derrota definitiva.

sábado, 29 de marzo de 2025

PARADIGMA CIENTÍFICO, LA FILOSOFÍA Y LA FE

 

Cierto, Ciertísimo es, que la fe puesta en los postulados exhibidos y sustentados al amparo del paradigma científico, al que nos acogemos los seres humanos sometidos a los controles de la educación escolarizada bajo los parámetros biomedidos de nuestra civilización, nos conmina a aceptar esta consagración con la que rendimos culto a esta mayimba del conocimiento: la diosa "Ciencia", cuyas reglas nos trazan esas líneas durísimas, que en franca competencia con los misterios argüídos por los espíritus de las teologías y las filosofías, se baten, combaten, debaten y conviven entre resquemores de todas las índoles expresivas. 

Sin embargo, la verdad, franca, monda y lironda es que el absolutismo científico, por más que su divinación se enfrente al reino de los dioses milagrosos, no deja de ser eso, un paradigmático universo sometido a unas reglas que asumiimos como casi irrevocables (aunque Einstein no aceptara entregarle a  Dios los secretos del incierto cuántico). 

Nuestro diseño neurólógico humano (no conocemos ni una pizca de lo que piensan, si lo hacen, otras materias vivas ni si el resto de la materia cuenta con respuesta distinta ni como lo manifestaría), aparentemente no alcanza para más allá de esas tres reflexiones ajustadas al conocimiento: El Espiritual, la Filosofía Especulativa y Materialismo Científico. 

Hasta donde llegan mis límites, esta repartición se mantiene con bastante equilibrio como lo hacen los giros de los planetas antes de que colapsen las estrellas que los gravitan, entre unos y los otros se acogen con muchísimos,  entusiasmos, según las circunstancias entre sus enamoramientos, tan adúlteros unos como los otros, se las entienden entre moralizaciones jalonadas de aquí para allá y de allá para acá, en una triangulación divinalmente eterna. Los tres, eso sí, convencidos de ser cada uno el mejor.   

viernes, 28 de marzo de 2025

MORAL Y MISTICISMO


La moral, concebida como una medida relativa entre los extremos de "BIEN" y "MAL", permite a la imaginación de quienes han reflexionado sobre esta comparación visualizar dichos extremos como los límites de los números naturales representados en un eje gráfico. En este eje, el número "0" (cero) ocupa el centro, mientras que los números positivos se sitúan en un extremo y los números negativos en el opuesto.

El misticismo, que nos acerca a lo divino, puede representarse como una flecha que señala la ruta hacia los extremos infinitos: el infinito negativo y el infinito positivo, opuestos entre sí y definidos por sus respectivos signos.

Los moralismos religiosos, como indicativos de las aspiraciones humanas que garantizan su evolución y supervivencia natural, tienden a señalar las acciones que conducen hacia el extremo del bien. Lo opuesto, por otro lado, define el extremo que amenaza y se opone al bien, es decir, el mal.

Quienes alguna vez hemos cultivado las enseñanzas aritméticas, hemos logrado asociar estas referencias con medidas que definen "lo bueno" y "lo malo". Estos conceptos se ubican en los extremos que representan la superación y existencia de la vida misma frente al abismo de la inexistencia, marcado por el extremo del mal.

Las conclusiones derivadas de los acercamientos naturales que explican nuestra existencia nos indican, desde una perspectiva inteligente, que aquellos actos que nos guían hacia el infinito del bien son los que favorecen la existencia. En contraste, el opuesto nos conduce hacia la inexistencia total.

Así lo sentimos, así nos definimos y así lo reflejan nuestras aspiraciones políticas, científicas y sociales. Todos los misticismos, ya sean materialistas, espirituales o científicos, convergen hacia ese logro supuesto del perfeccionismo divino, sin importar la ruta elegida, siempre que no sea la que conduce hacia la abismal inexistencia material.

Los actos destinados a garantizar la supervivencia animal y, en consecuencia, la del ser humano, siguen la flecha indicativa que impulsa los mecanismos biofísicos y bioquímicos hacia la preservación del proceso vital. Esto asegura, al menos por unos cuantos millones de años, la continuidad de la evolución y la vida.

Cabe señalar que, salvo algún milagro divino, la ruta hacia la desertización marciana está garantizada, ya sea antes o después de la llegada de lo que nuestras esperanzas místicas esperan. Mientras tanto, queda evidencia de que cualquier reconocimiento material, académico, social, místico o familiar, obedece al mandato que propicia el desarrollo y la expansión del proceso biológico de la existencia, orientado hacia la ilimitada continuidad material.


jueves, 27 de marzo de 2025

LOS COME-HAITIANOS "HARTOS DEL CUERPO YA, BUSCAN COMERSE EL ALMA"

 

"El Hoyo de Friusa", según lo afirman los distintos relatos históricos sobre su origen, simplemente concuerda, sin más que agregar, con el origen histórico de la composición étnica dominicana, sus bases laborales, las motivaciones de su movilidad etnico-social, nada distinta del de las históricas migraciones que han dado origen las distintas composiciones étnicas en todo el universo humano y sus expansiones, generadas al efecto de sus necesidades humanas, sociales, vitales, derivadas luego en formas de sistemas económicos, que no nos merecen más explicaciones que las ya referidas a lo largo de las historias convertidas en millones de relatos, por lo general, cada uno con sus propias marcas pero iguamente resumibles en las mismas motivaciones biológicas y de ellas, sus construcciones sociales. 

Necesidaes económicas, demanda del producto servicio, oferta que se compara, se negocia y se vende, sistema capitalista que acumula, intercambia, se beneficia a través del intercambio, ganan los beneficieros de ese intercambio, la obrería recibe sus beneficios, el empresariado capitalista, alcanza a retornar con ventajas sus inversiones, Friusa crece, se multiplica la mano de obra a través de la biología reproductora, las ventajas aumentan, el capital se multiplica, los disparatosos se alborotan, buscan negar las contribuiones materiales que aportan la mano de obra que se multiplica en favor del crecimiento capitalista que sirve esa mercancía obrera, los comehaitianos quieren guisar y hacer morcillas más allá de beberse y disfrutar los sabores de la sangre y el sudor de la obrería, haitiana, dominico-haitina y dominicana, queriéndo oponerse a que les ofrezcan alimentos biológicos para que sigan sirviendo sus contribuciones al lo beneficios rendidos por la rueda capitalista que siempre bastante desequilibrada, sin darse cuenta de que las torpezas de los come-haitianos solo valdría para explotar la recámara de su escopeta atrabancada.Los come-hatianos, "hartos del cuerpo, ya, también quieren comerse el alma"

AHORA, CUANDO ES HOY


Ahora, cuando aparece en los entornos de estos pizarrones un par de participantes "pierde tiempos", de estos que nos degustamos saboreando momentos dedicados a tratar de extraerle jugos a frutos sosos, sin proteínas, vitaminas ni dulces azúcares de esos que convocan a todos los comensales de buenos paladares, se me ocurre traer al patio este viejo liadero sin puntas a vista. 

Se trata de la inconmovible inquietud que nos llama a sospechar que ninguna divinidad, material o inmaterial, es invulnerable ante el efecto de ser impactado por la considerada ley natural que establecería como realidad inalterada, la necesidad de que cualquier efecto sensible a la naturaleza implica una respuesta, igualmente natural, equivalente y consecuente con el hecho que le da curso, tanto que, sus inevitables respuestas valen para medirlas, compararlas, ponerles números proporcionados, ajustados, precisamente, a las diferencias de sus efectos. 

Esta relación de inconmovibles efectos son aceptados hasta por las proporciones valuables en términos espirituales para acercarnos a los poderes cuantificables ante los procesos de reconocimientos en los términios de valorar la divinización procurada, la que nos impulsa a llegar a ser "mejores", en la graduación con respecto a la perfección o gradualidad perfectiva. 

Filósofos, científicos, humanistas, creacionistas, naturalistas, espiritistas, tienden a imaginarse y sumirse ante esa humana necesidad de percibir ese humano crecimiento que sus intintos biológicos, materialmente, molecularme adeénicos, nos reclaman, nos demandan, nos impulsan a conquistar el Universo Cósmico, a alcanzar a ser dios de dioses y si algo más existiera, igualmente superarlo. Es la impresión sellada, tatuada en esa alma humana que nuestra historia biológica nos ha inculcado y enseñado para que nos guste así sentirnos y así sernos amados, como lo manda Dios.

 

miércoles, 19 de marzo de 2025

DESPROVECHO

 

Encaminarse obsesivamente hacia la negación de las maravillosas capacidades consecuentemente deducidas del encadenamiento matemático-fisico-quimico del proceso evolucionista que lleva a entender con tan suma elegancia la divinal virtud de la biología, tras la que se detallan tan prístinamente esos procesos que llegan hasta la aparición de la inteligencia humana, esta que sigue, infaliblemente su curso de desarrollo como hilo de la perfección soñada, imaginada, concebida, justamente, como divinal, constituye un auténtico "desprovecho", que los descreídos del paradigma cientificista, cambian por un modo de "Creacionismo Entorpecido", sobre el que cargan sus dudas, negándoles, precisamente, a sus propias convicciones sobre la existencia de un proceso creador inteligente, capaz de diseñar esa ruta de inteligencia evolucionista, que tanto se ajusta a "al chele", con la visión de una presencia inteligente, a la que bien pudieran atribuirle esa brillante forma que hacer las cosas siguiendo ese perfeccionismo propio de las exactitudes imaginadas por el sistema de retroalimentación que impulsa los sentires humanos. Ese "desprovecho", pienso, que pronto será asimilado, si no es que ya otros lo habrán tratado de explicar (pues, francamente, no pienso que a todos los concernidos se les haya pasado por debajo de la mesa), me luce esta idea tan felizmente ajustada, que, imagino que alcanzará hasta para enganchar al propio dominico-ateísmo de los dominicanos proclamadores de la "Teoría del Origen Obligado y Necesario" del "diogenismo" de Quilvio Vázquez. Creo, sinceramente, que este completa manera de entregarle esa antorcha luminosa a la Creación, alcanza hasta para cubrir las ondulaciones cristiano-cuánticas de la poderosa Teoría de la Espirituacción y Transustanciación Eucarística del Transmodernismo Cuántico. 

martes, 18 de marzo de 2025

EL ATEÍSMO "FILOSÓFICO" DE LOS ATEOS DOMINICANOS

 Creer es no saber.

Es el lema de La Asociación de ateos dominicanos (ateodom)



"El Ateísmo es una posición filosófica. 

Igual que cualquier otra concepción de la vida y el mundo."  (Quilvio Rodríguez, Presidente de "ATEODOM").

Ya no se precisan más explicaciones ni detalles epistémicos, filosóficos, místicos ni mitológicos. El presidente de los ateístas organizados confima que sus motivaciones son tan iguales o, por lo menos, compatibles, "igual que cualquier otra concepción de la vida en el mundo"...entiénedase abrazados a sentimientos, creencias, convencimientos, valores, calidades humanas, propias de su origen cultural, biológico, emocional, tal como nos ocurre a todas las personas culturalmente establecidos estructuralmente para seguir esas enseñanzas culturales, concebidas al tenor de esos valores que nos empujan a querer la vida, protegerla, multiplicarla, considerarla "buena", defenderla, etc...es decir, "creer a rajatablas" que la vida merece ser cuidada, tanto la propia como la ajena y hasta de la de los animales....en fin, asumir esas creencias derivdas de nuestras culturales tradiciones cristianizadas, tras las que nos arrastran las ideas, pensamientos y reflexiones que nos rigen: la moral, legalidad, ética,  humanidad....Ja, ja, ja, ja....convencidos como nadie más los ateodomistas, sobrepasan a los cristianos marxistas que no asumen ese obligado origen que sobre el Universo, atesoran los "Ateodomes", que no le llaman Dios, a ese origen, pero lo asumen coo principio absoluto. Cuentan que "ninguna existencia existe sin contar con su origen "...Creo que es el mismo origen al que en los catecismos escolares nos enseñaron a llamar como "Origen Divino".