viernes, 4 de noviembre de 2011

ADOLESCENCIAS

 

Ni siquiera me atreví a mirar tu partida truculenta
Despedazante como la mordida jifera del zopilote,
Estallaba mi voluntad herida lista ha lanzar el grito de guerra
Oponerse a lo macho, a lo guapo, a las malas de la mala sangre,
Oponerse al escarnio merecido por mequetrefe,
Oponerse al estropicio flagrante contra los cristales del orgullo que sangra,
Oponerse al torrente de prudencias que llena de  algodones  a los 
copos del tiempo,
Ya avanzan las rutas del otoño a remontar las inclemencias de las noches de invierno
Ya avanzan a congelarse las emociones atropelladas por la brisa congelada.
Ya avanzan las noches de las horas largas con su zumbidos de muerte,
Volverán las brisas cálidas del junio tropical a nuestras aguas?
Volverán los soles calcinantes de los largos días estivales?
Volverán el calor de tu aliento a estremecer los nervios de una tormenta?
Vendrán las aguas de mayo para bañarte de San Juan,
Vendrán las cópulas julianas de las bestias mayores,
Vero nunca el fuego que guardo para quemarte será vencido 

Pero nunca la tormenta que atesoro para purificar tus praderasesparcirá sus aguas
Nunca, nunca en otro tiempo que no sea el de tus mareas nereidanas,
Nunca, nunca fuera de las noches de tus lunas saturadas de versos de los océanos
Sólo en los cielos de tu boca hallarán mis gritos sus resonancias,
Sólo en tu vientre buscarán mis humores la tormenta de mis deseos
Sólo entre tus brazos hallarán mis cálculos la temperatura de lo perfecto.
Yo cambiaré mi memoria por la paz de tus pechos inflamados,
Yo venceré mi orgullo de guerrero ante el hormonal incendio de tu voz quebrada.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Yo Amé

Siempre la he llevado conmigo en todos mis pensamientos, momentos
de amor y desamor 

Durante los tristes tiempos de tormentas, de mis dolores del alma y mis dolores de la vida

Yo sentí su adolescencia vibrar entre mis manos con toda la candidez de sus temblores

Vi destilar de sus labios la húmeda timidez de los aromas y hormonas inflamadas de ardor

Crecieron desesperados sus cabellos despeinándolos  entre torpezas mis dedos temblorosos

Sus pechos como disparos escandalizaban la mirada más discreta de los dioses y las mías

Se hinchaban ante mis propios ojos, sus caderas se tallaban entre mis brazos contra los cuerpos

Sobre el pedestal de sus muslos la cascada viva de su espalda detenía la comba de mis manos

La uva negra de su piel hinchada de feromonas sobreturbaban sin redención mis controles

Solamente los faunos de las montañas saben de los impulsos cruzados de mis carnes hirvientes

La amé con mis ojos, mis oídos, mis sueños, con mi piel y con los deseos y con mi alma

Una tarde cualquiera llegaron sus letras, llegaron los días de mis insomnios, sustos y tormentos

Asomaron las lágrimas de mis cobardías, lágrimas de niño perdido en los bosques del fracaso

Nunca volverían a mis fueros de hombre mis fortalezas, se desvanecieron mis impulsos y mi fé

Volvierían las veladas de risas junto al calor de sus labios, sus palabras, su sabor, sus humores

Pero nunca vovieron sus miradas a penetrar mi alma, ni la música de su voz mi entrañas



Volvieron los días de lluvias y golondrinas, las noches de olas y arenas, las lunas confidentes

Volvieron las tristezas compartidas, las promesas, los juramentos y las sábanas del pudor

Yo la miro, aun me flojan las rodillas sus encantos, yo la quiero, yo la busco, yo la reclamo

Su voz es su voz, sus cabellos son sus cabellos, su mirada es la misma y sus labios se mojan

Aun lloros sus llantos, aun río sus risas y celebro sus triunfos, pero aun sigue de viaje el amor.


Alma Libre



Quiero ser tan libre como un ave sin bandada

Un ave tan libre que al jugar con la tormenta
Mi libertad se vuelva  el viento que la alimenta
Libérrimas las rutas de mi alma así encumbrada

Me llevarán sobre las nubes cual reina alada
A los mares infinitos de verdes zargazos
A contar anguilas repartidas en pedazos
De mares, atolones desiertos donde mi hada

Me nombra Libertad, diosa Lansa de los vientos
Albatros, gaviotas y mariposas de inviernos
Sabrán de mi morada alejada de infiernos

Así ha de ser mi alma tan libre, sin acentos
Sin torques ni cabrestos, de ingrávida silueta
Transparente a los hilos del sol, muda y discreta.

Quiero llegar tan lejos, al ras de los eventos
Donde dicen que Dios mora libre hasta del tiempo
Al fin sea mi alma libre la más libre que el tiempo

SUEÑO DE MARINERO



Podrá ser una tarde apagada

De nimbos plumbosos

O una noche cerrada
De lluvias tropicales
O, por ventura de la luz,
Una reluciente mañana
De azogues y diamantes
Desde mis pies
Hasta mi pensamiento
Quedarán desvanecidos
Mi pobre coraje
Mi forma de amar
Mi tristeza eterna
Mi saber de todo
Mi saber de nada
Mi perro
Mis hijos
Mis padres ya muertos
Mis ríos lavanderos
Mis pájaros vivos
Mis Pájaros yertos
Del árbol caídos
Aquellos recuerdos
De amores perdidos
Mis triunfos
Mis libros
Mis luchas de osos
Mi mejor amigo
Casi todo, todo
Al fin se habrá ido
Casi, he dicho: casi
Casi todo, he dicho
Queda una nostalgia
Me queda un castigo
Me faltan los versos
Siempre cuando escribo
Queda esa nostalgia
Que así no se ha ido
Escribir poemas
Al mar con delirio
Y a sus marineros
Fue siempre mi signo.
Viene desandando
Un dolor hendido
En mi alma de muerto
En mi alma de vivo
Viene desandando
La nostalgia vieja
Que deja en los libros
Nostalgia de auroras
Pintadas en versos
Nostalgia de niños
Que canten jugando
Y marchando
Mis trinos
Queda esa nostalgia
De amor y de penas
De saber que muero
Sin haber vivido.



Mi Oruga

Soy la oruga que trabaja sin cesar día y noche
Alimento de savia sin descanso mis sueños
Cada hilo de sol que me ilumina lo haré seda
De la templada cosecha el más fino capullo

Llevo el paso aun corto afirmado en la rama fuerte
Guarece entre sus sombras frescas mi crecimiento
Mi piel resiste los embates de lluvias, soles,
Ventarrones, burla las rapaces amenazas

Mimetizada de coraza entre muertas cáscaras
El último de mis días cortos de hoy se acerca
Seré crisálida de exuberante sedal
Antes de abrir mis alas al largo de la vida

Entonces mi oruga será reina mariposa
Dueña de la primavera, sus flores, su sol
Volveré mi virtud en gritos y correr de niños
En luz de amaneceres, en calor y risas

Reavivaré en la rama fuerte su nuevo follaje
Volverán orugas bajo el color de mis alas
Salvaré el abismo entre sus preguntas y dudas

Mi reinado será eternizado entre luces
Transparencias y cortes perfectos de cristales
Cosmos se reescribirá con letras de mi nombre.

sábado, 30 de julio de 2011

Rostro Negro

Su rostro negro no ha sido tocado por el tiempo ni los tormentos
De ligera piel continua, sin surcos ni tropiezos, sólo reflejos y calmas
Despiertos sus ojos me han mirado sin desvaríos desde su marco candeal
Sus palabras en armonía de gaitas maleaban lo profundo de mis sentimientos rendidos de rodillas 
Me derretían la líbido sus labios húmedos, encendidos en enrojecida transparencia
Su diálogo inocente no advertía, -tal vez-, mis lascivos instintos hormonales
Saturados de memorias comparadas, ella es distinta, de luces desiguales, deslumbrantes 
Confesada de viuda, emplazada por mis intentos de despertar la pureza de su presente 
Ella aparece en mis noches y mis caminos, contra cada recodo de mi andar de lobo curtido
Ella me habla con los matices de su timbre adolescente jamás superado por el medio lleno de sus días.
Ella es la verdad, yo soy la mentira, ella es la flor, yo soy la mojada leña que se apaga
Bajo el otoño nublado, de hojarascas y soles entristecidos que se agotan tras el púrpura crepúsculo
Mi hoy desesperado reclama su aliento, su miel, el alimento de su alma, elíxir sagrado para la mía
Me lanzo al mar infinito de sus inciertas coordenadas, sin astrolabio, sin velas ni remos
Sin brújula  ni sextante, contra las voluntades divinas, contra la tormenta tras su silbo de sirena
Sólo con mis brazos de marinero, los del náufrago que no se rinde, solo en medio de la noche
Si muero de esperanzas mi vencida será el trofeo que le serviré en el cielo con las estrellas como testigos
Allá, en lo alto, el don de su sonrisa eterna será la redención de todas las opuestas turbulencias  
Entonces, mis juramentos serán bendecidos por el mismo amor de Dios. 

viernes, 22 de julio de 2011

ANGELITA


Brillaban las mañanas como siempre brillan los amaneceres de mi pueblo,

Doncellas adolescentes tímidamente sonreídas trocaban fugaces miradas por un gesto,

Todas caminaban hacia la escuela apurando la gracia de sus pasos, 

Angelita era el nombre de una niña de mirada despierta y distinta,

De palabras completas y pasos adelantados a la prisa,

Sus gestos escolares iban definidos por su uniforme relucido,

A la medida del orden monárquico como infanta consentida.

Ningún salto estaría permitido para invadir sus cercos,

Sólo Dios conocía los códigos de sus puertas.

Sólo Dios porque Dios lo sabe todo.

Angelita era distinta a todas porque su gracia era inmensa.

Angelita es distinta a todas, porque su gracia es inagotable